Para este caso que nos ocupa creemos necesario aplicar –para paliar el comportamiento del menor e intentar mejorar su conducta- el modelo de regulación de convivencia integrado. Por tanto, el docente tendrá como principio sustancial las normas democráticas que reflejaran el pacto de convivencia. En esta elaboración participan todos los componentes del centro, sin excepción alguna. Además su cometido se centrará en la resolución de los conflictos que se puedan presentar. Esto lo llevará a cabo de manera estructura y organizada basándose en el diálogo y en la mediación en el centro, mostrando a su vez disponibilidad en todos los ámbitos en los que se le pueda solicitar.

Pautas a seguir:

- Consistencia

- Coherencia

- Predictibilidad

- Fiabilidad

- Negociación

- Justicia

Este modelo comentado está recogido en la normativa actual, teniendo como marco preventivo un currículo inclusivo y que contempla medidas organizativas de mejora del clima escolar.

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Clima de clase:

Para enriquecer el clima de convivencia es necesario que el docente actúe y reaccione adecuadamente ante los conflictos que se puedan acontecer acorde a los ejes tradicionales de los procesos de negociación.

Desde esta concepción pensamos que es adecuado aplicar el compromiso, pues se trata de solucionar un conflicto entre las dos partes implicadas. En él se renuncia a una parte de sus intereses a favor de una satisfacción parcial en ambas partes. De esta manera todos los implicados salen afectados.

- Observación:

Queremos reflejar aquí que el buen clima escolar depende del estilo que posea el docente, al igual que todas las personas que prestan su servicio en el centro.

Consideramos oportuno comentar que, desde nuestra visión particular, este niño representa un caso claro de déficit atencional con hiperactividad, por lo que podríamos aventurar que estamos ante un TDAH.

Derivado de todo lo anterior, consideramos oportuno aplicar las siguientes medidas que orientarán el clima de convivencia de nuestra aula. Son éstas que siguen:

- Intentar satisfacer las necesidades del niño. Por ejemplo: otorgarle cierto “protagonismo”, es decir, asignarle un rol determinado dentro del grupo-clase, que le permita moverse con asiduidad. Tómese como ejemplo que el niño desempeñe la función de ayudante del profesor.

- Proponer trabajos grupales para que el niño adquiera autonomía personal, capacidad de relacionarse, participación activa y respeto hacia los demás.

- Como medida para mantener su atención, estimamos adecuado ubicar a este estudiante en las primeras filas de la clase.

- En base a su trabajo bien realizado se le premiará para así conseguir la motivación y la estimulación en el menor.